Persistencia del ser



Me adentro en el aire profundo del ser
resurgiendo como símbolo descifrado,
y toco la claridad de todo cuanto hay
en el espacio inmóvil de las realidades.

Me hago uno con la materia y con el alma
atravesando puertas de perfecto vacío sonoro.

Entrego memoria y cantos ocultos, inocente
a través del tiempo del no tiempo, desplegado.

Amanezco en un blanco radiante
con alas que ascienden al misterio.

Entreveo un paraíso de playas serenas
y la voz del silencio sueña mi nombre
con letras de arena.

Sopla el despertar y con él un olvido necesario
para alzar de nuevo la pureza del camino nuevo.
El camino al encuentro de tu rostro y la huella inolvidable
que traza el signo descubierto de tu mágica persistencia.

Meditando el "Sutra del corazón"

Todo está vacío y a la vez no podría estar más completo. La naturaleza del vacío es una comprensión única, “la perfección de la sabiduría” es llamada. Allí, la forma, sensaciones, percepciones, impulsos y conciencia son fenómenos que se presentan como un no-fenómeno, como una extensa realidad silenciosa, no causal.

El efecto con su causa se rinden al estado de imperturbabilidad propia del sabio iluminado. En él la impresión de la flor no puede ser más ni menos que lo que es, captada por completo, en la vacuidad, tan perfecta como imperfecta al mismo tiempo, tan eterna como fugaz.

La realidad de la meditación, conducente al nirvana, produce el sosiego de la extinción y la entrega. Una entrega al todo que nos supera, por eso nos rendimos felizmente a ello. Nos rendimos a las causas y efectos del dolor; y así el dolor se evapora. Nos rendimos a las causas y efectos del apego; y así redescubrimos nuestra naturaleza libre y serena. Asistimos a la liberación de las ataduras, con la ofrenda de la entrega, con la rendición confiada a la verdad que otorga manifestarse.

En esa manifestación del ser el ser es sanado por completo. En su ser que se es sin nada que le falte, con todo lo que la luz de la conciencia anima, desprende y absorbe. En un camino de luz regenerador y purificante.

Pero mucho más o mucho menos que esto, es aquello que “la perfección de la sabiduría” concibe. La enormidad de lo sencillo.

La sutilidad más sutil del aire penetra en la conciencia alimentando al sabio de amaneceres en su instante de realidad genuina y vaciadamente completa.

Solamente una bocanada de aire, como un mantra que penetra en el ser, nos sobra para llenar el corazón de sabiduría inefable. Gate gate paragate parasamgate bodhi svaha.

Un instante



Una extraña convicción
de paraíso interior en equilibrio
auxilia tu caída, otorgándote alas de quietud.

Una luz de luna blanca
disipa tu abismo solitario y te mece
entre quimeras serenas
hacia un nuevo canto.

Con la noche y con el mar
revives tu regreso a la esperanza,
en alígero presente de eternales inocencias.

Hoy has vuelto a nacer a la luna sosegada
y al viento tibio de tu pureza renovada.

La budeidad

La esencia del Buda baña la pureza del espíritu humano; y nos invita, a través de su mensaje, a reconocer la verdad que hay en él por medio de nuestra experiencia. Un mensaje claro y conciso: tenemos la posibilidad de despertar a la libertad y de abandonar la ilusión del sufrimiento. Un método todavía más claro y conciso: el camino medio. Y una razón fundamental: nosotros mismos.

La evidencia del beneficioso estado de salud espiritual ineludible para el recorrido del sendero vital promueve que nuestra actitud búdica se encamine día a día hacia su logro más alto. Para ello usamos la herramienta de nuestra conciencia cabal, la cual nos hace ver en cada momento, y de forma adecuada, quiénes somos.

Víctor Hugo definió la conciencia como “la brújula de lo desconocido” y también como “la cantidad de ciencia innata que tenemos en nosotros mismos”. Pascal dijo de ella que “es el mejor libro de moral que tenemos”. Así que, con todo esto, podemos deducir que nos sobra con preguntar dentro de nosotros para hallar respuestas.

A veces uno no se fía de su conciencia, piensa que también puede estar cubierta por el velo de la ilusión y de la ignorancia. Pero, sin embargo, ello puede deberse a una incorrecta disposición de la misma, no a una causa natural. Accediendo a su materia esencial descubrimos la clara sabiduría que es capaz de revelarnos. La autoconfianza es fundamental en este proceso de diálogo con la conciencia. Diálogo, que literalmente significa a través del logos, es una operación cognitiva que puede hacer uno consigo mismo, lo cual además es muy recomendable, para no desligarse de su pensamiento, que ha de estar en coherencia recíproca con lo que siente y hace. En un proceso integral de vida inteligente, en el sentido más espiritual y –a la vez pragmático- de esta palabra.

Despierta al buda que hay en ti, y entonces tú habrás despertado. La comprensión nos revela un sentido, y el sentido una comprensión. Por ello, no hay diferencia entre nosotros (presente) y el buda que hemos de llegar a ser (futuro), cuando comprendemos que el tiempo es un elemento más de la rueda del sufrimiento (samsara) y que solamente tenemos que llegar a ser quienes ya somos. Pero un poco más conscientes. Solamente.

Aforismos


-.Comprender, sin más, en un destello, quién soy y porqué estoy aquí. Ya lo sé... Ya lo olvidé.

-.Sólo sé, y con eso me sobra, que soy. Porque la razón de ser es el ser mismo.

-.No hay lucha ni tensión cuando el ser se entrega a su ser.

-.Todo lo que amas puedes perderlo, excepto a ti mismo. Aunque también puedes perderte a ti mismo, si no amas.

Bodas de Caná



Jacopo Robusti, Il Tintoretto



Supe encontrarte al final de la dorada estancia
donde asistíamos inadvertidos a tu presencia.
Éramos sólo servidores de nosotros mismos,
esclavos de las sombras que alrededor
de nuestros cuerpos concedían manifestarse.
Éramos sólo ánforas jóvenes. Y toda la sed del mar.



Del libro "Concierto de esperanzas. Poesía reunida (2002-2008)",
de José Manuel Martínez Sánchez.
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